
Voto electrónico, fraude y copyright
Fecha Sábado, 29 noviembre a las 12:04:43 Tema Noticias
La Electronic Frontier Foundation y la mayoría de universidades de los EEUU se han unido para denunciar las prácticas fraudulentas de la firma de voto electrónico, Diebold Elections Systems.
(Hispasec) Un hacker entró
en el sistema de la compañía y copió 15.000 documentos confidenciales, que puso
a disposición del público. En ellos se demuestra que el "software" de Diebold,
usado en las elecciones que dieron la victoria a Bush y Schwazeneger, tenía
agujeros que permitían cambiar los votos.
En marzo, alguien se introdujo en los servidores de la compañía norteamericana
de sistemas de votación electrónica, Diebold Elections Systems, y copió 1,8
gigabits de datos, la mayoría correo electrónico desde 1999 y documentos
internos. Diebold suministra máquinas de votación electrónica a 37 estados y
tiene repartidas más de 50.000 terminales por el país. Los documentos
demostraban que la empresa conocía los graves errores de seguridad en sus
programas, que podían provocar fraude, como la posibilidad de cambiar votos sin
dejar rastro o la instalación de programas no certificados por las autoridades
electorales.
En agosto, el hacker envió los documentos a diversos activistas, que los
publicaron en sus "weblogs". Pronto, otras webs replicaron el contenido, la
mayoría en universidades estadounidenses, desde Harvard hasta el Bronx, pero
también Australia, Canadá o Italia. Diebold les mandó avisos legales para que
retirasen los documentos, amparándose en la ley de derechos de autor Digital
Millenium Copyright Act (DMCA). Capitaneados por el grupo de estudiantes "Why
War?", del Swarthmore College de Pennsylvania, los activistas iniciaron entonces
una campaña de desobediencia civil electrónica, negándose a retirar el material.
Según los estudiantes, "no podemos permitir la supresión de evidencias que
prueban que una máquina Diebold registró 16.022 votos negativos para Al Gore en
Florida, durante las elecciones presidenciales del 2000. Tampoco que el CEO de
esta compañía ha dado 9.965 dólares a Bush y el partido republicano desde el
2001. Ni que Diebold se esté preparando para contar los votos de las
presidenciales del próximo año. Están usando la ley del "copyright" para
suprimir una información que necesita ser hecha pública".
Diebold envió también un aviso legal al proveedor Online Policy Group, para que
uno de sus usuarios, el San Francisco Indymedia, retirase enlaces hacia los
documentos. Este ISP, sin ánimo de lucro, está ligado a la Electronic Frontier
Foundation (EFF), que salió en su defensa. La EFF y la Stanford Law School han
pedido una orden judicial para que Diebold deje de enviar amenazas. Según los
abogados de la EFF, "las exigencias abusivas del copyright no pueden silenciar
el debate público sobre la seguridad del voto electrónico. Estos documentos son
del dominio público, por su importancia en este debate. Además, defendemos el
derecho de los usuarios a enlazar con información que es crítica".
Diebold ha hecho pocas declaraciones sobre el tema: que sus amenazas no
significan que los documentos sean auténticos y que algunos pueden haber sido
alterados, después de robados. Un ex-trabajador de la compañía ha desvelado, por
su parte, que Diebold instaló, el año pasado, tres programas no certificados en
22.000 máquinas, vendidas al estado de Georgia por 56 millones.
Las consecuencias no se han hecho esperar: Marc Carrel, de la secretaría de
estado de California, ha anunciado que retrasará la certificación de los
productos de Diebold para las elecciones de 2004, hasta que no se haga una
investigación. Según Carrel, Diebold instaló programas sin certificar en 4.000
máquinas de voto electrónico del condado de Alameda, usadas en las elecciones
que dieron la victoria a Arnold Schwazeneger. Otro condado californiano, San
Diego, se encuentra en estos momentos negociando la compra de 10.000 máquinas
Diebold.
En Maryland, los demócratas han pedido una auditoría independiente a las
máquinas Diebold que su estado acaba de comprar. Los demócratas no se fían de
los informes de la auditora Science Application International Corp (SAIC): en
julio, un estudio de dos universidades avisaba a las autoridades de Maryland de
serias debilidades en el sistema de voto de Diebold. Se pidieron explicaciones a
SAIC, quien replicó que los científicos no entendían el sistema. En Europa, se
ha creado una plataforma para exigir la fiabilidad del voto electrónico.
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